0. Introducción: Teorías de la Verdad.
Una discusión tan interesante (para mí, claro) como inútil es la que atañe a las teorías de la Verdad.
Primero, a modo de introducción y para despejar posibles confusiones [Si ud. es familiar con el tema, sugiero saltarse esta introducción], la verdad es un concepto semántico (del significado del lenguaje), no epistémico (de lo cognoscible del mundo) ni ontológico (de lo existente en el mundo). Entonces, Verdad no es sinónimo ni mucho menos idéntico a Realidad. Este último, la Realidad, es un concepto cuya extensión es Ontológica.
Lo curioso del concepto de Verdad es que predica algo acerca del mundo y también acerca de nuestro conocimiento de éste, pero siempre referido a las palabras.
"El enunciado A es verdadero", desde la teoría Correspondentista (la más usada, o la clásica desde una postura Realista Ontológica y Epistemológica) quiere decir -en su versión genérica- que un enunciado (lingüistico) es verdadero sí y solo sí [syss] se corresponde con el hecho/evento en el mundo al que se refiere.
"El enunciado A es verdadero", desde la teoría Correspondentista (la más usada, o la clásica desde una postura Realista Ontológica y Epistemológica) quiere decir -en su versión genérica- que un enunciado (lingüistico) es verdadero sí y solo sí [syss] se corresponde con el hecho/evento en el mundo al que se refiere.
Ejemplo: El enunciado "Hay un cuy en mi silla" es verdadero syss efectivamente hay un cuy en mi silla.
Esto es problemático por dos razones -genéricas-.
(1) Crítica epistemológica/semántica: No puedo garantizar que "Hay un cuy en mi silla" signifique lo mismo para mí que para cualquier otro sujeto en otro contexto sociohistórico o incluso dentro de la misma cultura.
Esto puede darse tanto si dos sujetos comparten o no el significado de las palabras que contiene el enunciado. [Este es el tema en el que centraré este mini-ensayo]
Un ejemplo de confusión semántica cuando existe significado común: el enunciado "hay agua en el refrigerador" puede ser verdadero y falso según el trasfondo. Con "agua" puedo referirme, en un contexto coloquial a que hay una botella de agua potable en el refrigerador, como revisé el refrigerador y no hay botella alguna, el enunciado es falso. Pero, en un contexto académico, existen moléculas de agua en la lechuga, o bien agua y amoniaco en el mecanismo de refrigeración (o hay H2O sólido en el congelador, aún si el mecanismo de refrigeración utiliza clorofluorocarbonos; en fin, desde esta forma de entender el enunciado, éste será verdadero en [casi] todos los casos).
(2) Crítica ontológica: Que yo pueda percibir sensorialmente y referir semánticamente un cuy en mi silla no implica necesariamente que EXISTE un cuy en mi silla. Puedo estar alucinando, ser víctima del genio maligno o ser un Cerebro en una Cubeta (solo por citar los contraejemplos más clisé).
En técnico: No puedo derivar conclusiones ontológicas de premisas epistemológicas.
No puedo comparar un enunciado con un hecho/evento/objeto (noúmeno, por llamarlo de alguna forma), si públicamente sólo tengo acceso al enunciado, y privadamente, a mi experiencia y conocimiento del fenómeno.
Desde los defensores de la teoría Correspondentista de la verdad [en adelante TCV] existen respuestas sofisticadas a ambas críticas. No es mi intención abordarlas y sólo me basta señalar que no es necesario adherir a la TCV para adherir a alguna versión del realismo Ontológico (La tesis de que la Realidad, existe [en gran parte] independientemente de nuestras representaciones de ésta) o del "realismo" Epistemológico (más bien, cognoscitivismo epistemológico, o la tesis de que lo Real sí puede ser conocido parcial o totalmente).
Para un abordaje de las respuestas de los defensores de la TCV a las objeciones, dirigirse a Searle, Bunge, Austin o Fumerton.
Para las objeciones, hasta el momento considero pertinentes a Putnam, Vattimo, Van Fraassen, Rorty o Strawson (aún no he leído de primera fuente a los últimos dos).
Para un mapa de la cuestión, leer a Kirkham o a Lynch.
1. Una interpretación radical del Relativismo Conceptual como objeción.
Explicitado el contexto, el tema que me llama la atención acá no son las diversas teorías de la verdad, sino cierta objeción que tiene como objetivo convertirlas en desideratum absurdos o imposibles. Si no puedo reclamar un significado correcto o verdadero de una palabra, no tiene siquiera sentido pensar si esa palabra o si algún enunciado que la contenga se corresponde con X eventos en el mundo.
Quisiera analizar la -aparentemente trivial- objeción de la "Inconmensurabilidad de los Significados o Interpetantes" [en adelante IncS], le llamo así porque no se me ocurre un nombre mejor, pasaré a enunciarla:
(I) En la triada semiótica Símbolo, Significado y Referente; el Significado siempre es ideosincrático, entonces, no sólo dos personas pueden utilizar un Símbolo con significados diferentes; sino que también pueden referirse a objetos o conceptos diferentes.
Ejemplo: Cuando Sj1 y Sj2 leen la palabra (símbolo) "Agua", Sj1 puede pensar en "botella de agua" y Sj2 en "H2O"; ahí el referente posee la misma extensión, pero el significado (intensión) o la representación mental no es la misma.
Pero, si un Sj3, al leer "Agua" piensa en un gato, en todo líquido o en el carbono, no sólo el significado es distinto, sino, el objeto al que se refiere también es otro.
(II) Desde una perspectiva clásica, uno puede decir que el Sj3 está equivocado; que el significado o interpretante del símbolo lingüistico o representamen "Agua", es definitivamente Agua y no otra cosa.
(III) Sin embargo, se acepta la tesis del Relativismo Conceptual, esta es:
"los sistemas de representación como los léxicos son creaciones humanas, y en esa medida, arbitrarios. Es posible tener un número indefinidamente grande de distintos sistemas de representaciones para representar la misma realidad" (Searle, 1995).
Esta enunciación es particularmente compatible con el realismo ontológico, pero puede ser reformulada para ser compatible con los anti-representacionalismos varios.
(IV) Teniendo en cuenta lo anterior, si el lenguaje es arbitrario, la asignación de un símbolo a uno o más significados y a uno o más referentes es convencional, por ello, nada obliga a aceptarla. Un sujeto particular puede relacionar como le venga en gana palabras con referentes.
(:.) Todo intento por definir cual es el significado y referente correcto de un símbolo linguístico sería un ejercicio político de violencia/dominación. Imponer un significado para legitimar arbitrariamente sólo determinadas maneras de pensar el mundo (tesis realista)/construir el mundo (tesis socioconstruccionista).
Esta versión fuerte del argumento puede verse en Maturana (Objetividad, un argumento para obligar), Zizek (Sobre la violencia: La violencia del Lenguaje) y en alguna interpretación fuerte de la hipótesis de Sapir-Whorf.
En síntesis: ¿Quién erís voh para decirme qué significa X palabra? Para mí, puede significar esta weá porque quiero que signifique esta weá y no la otra weá que la RAE o la convención académica postula que significa.
2.Digiriendo la objeción.
Cuando me lo expusieron, responder no fue tarea sencilla (en gran parte, debido a mis nulos conocimientos en semiología y filosofía del lenguaje), porque efectivamente, ¿qué poder autoriza a la comunidad científica o a la RAE de acotar el universo de significados y referentes posibles para un concepto? Es el tipo de cosas que uno simplemente da por sentado, "las palabras significan lo que aprendí que significan y puedo estar equivocado en mi manera de utilizarlas y comprenderlas".
Uno podría apelar a la convención "'X' significa X porque la mayoría de la gente lo usa así"; y fortalecer el argumento agregándole pragmatismo "'X' significa X porque es PRÁCTICO, ya que la mayoría de la gente lo usa así" "de este modo, se evitan confusiones, o bien, se puede progresar en el desarrollo tecnológico/epistemológico/científico".
También se puede argumentar desde la razonabilidad: "Es razonable que existan acuerdos lo más generales y universales posibles acerca del significado de las palabras, para que podamos entendernos"; pero dado que esa tesis general acepta que la triada (símbolo-significado-referente o bien representamen-interpretante-objeto) particular de cada signo y cadena de signos es completamente convencional y arbitraria, ya no resulta razonable que 'X' se refiera específicamente a X y no a otra cosa.
Independiente de si uno puede hablar de verdad y falsedad respecto a tesis epistémicas u ontológicas; nadie aceptaría que existen símbolos lingüisticos que sean mejores referentes que otros. Todo [juego de] lenguaje es convencional y relativo a un sistema de referencia. En ese nivel ¿qué justifica "usar correctamente" las palabras? Tiene sentido aprender qué significa/a qué se refiere [socialmente] una palabra en vez de redefinirla como más me parezca/ en función de mis propio sistema ético-político de referencia?
3. El lenguaje como hecho invariablemente coercitivo.
(I) Se acepta que el pareamiento de términos lingüisticos con determinados significados es un proceso coercitivo de la cultura. Pero se rechaza la idea de que existen individuos "dominadores" que deciden voluntariamente los significados a imponer, ya que sería una psicologización de la causación descendente (downward causation).
Me explico: el lenguaje, así como las costumbres, el ordenamiento político, el género y una larga lista de etcéteras, es un Hecho Social. Específicamente, es un hecho social institucional que posibilita todos los demás hechos sociales institucionales. Las características de los hechos sociales, es que son producto de las interacciones sociales de un grupo, y que restringen/modifican la conducta del mismo grupo que los originó, no responden a sujetos individuales "con poder" sino, a relaciones de poder intra e intergrupales; o sea, sí existe una Causación Descendente desde X cultura hacia los individuos que la componen, en la que se les impone sistemas léxicos particulares y se prohibe o castiga la mayoría de las desviaciones respecto a dichos sistemas, el lenguaje permite que se impongan otros status y prohibiciones sociales que se mantendrán en el tiempo. No existen, sin embargo, individuos que decidan conscientemente dicha imposición, todo individuo particular es "víctima" de aquella imposición; aunque sí existen grupos sociales que ejercen rol prescriptivo, como en este caso, la RAE, o los científicos y filósofos como grupo sociológico.
La ridícula pretensión de la RAE de convertir una lengua viva, que cambia día a día, en un fósil sempiterno y elegante, no responde a intereses políticos inmediatos, sino, a que los mismos individuos que componen la RAE han sido socializados de un modo que creen que el uso del lenguaje puede ser correcto y equivocado, y que tiene sentido preservar cierto "uso correcto" de las palabras. Son productos a la vez que re-productores de ese subsistema social.
(II) El lenguaje como hecho social institucional está vivo (no es una cosa, sino, el emergente cualitativo del conjunto de todas las acciones comunicativas en un idioma) y cambia constantemente con el uso. Cada idioma posee muchos sociolectos locales (variaciones diastráticas), dentro de una misma cultura, según clase social, grupo etareo, etc. Cuando se aceptan entidades prescriptivas del lenguaje, algunos sociolectos se imponen sobre otros como "más correctos", esto es puramente político y arbitrario; pero no intencional. También puede darse que comunidades generen dialectos, apartandose progresivamente del idioma "base".
(III) El problema no radica en la generación de dialectos, o que individuos asocien una misma palabra con distintos significados involuntariamente; en este caso, el lenguaje opera coercitivamente como institución y se impone un significado sobre otro (con la aceptación de uno de los hablantes). Esta imposición no es objetiva, y tampoco intersubjetiva en un sentido nominalista (o sea, tampoco ocurre que la mayoría de los individuos lleguen al acuerdo consciente y voluntario de que el símbolo "Agua" refiera al objeto Agua). Esta imposición es una causación descendente de las prácticas sociales, como algo que emerge de las interacciones individuales y va más allá de estas. Es un subproducto del idioma como Hecho Social Institucional; a su vez, puede ser modificado en el tiempo por acciones sociales.
(IV) La Idioglosia es un lenguaje idiosincrático, que es hablado por una o muy pocas personas. En la filosofía existen ejemplos de idioglosia como Hegel, en la literatura, Joyce. Saco a colación a Hegel y a Joyce porque en teoría, el primero hablaba Alemán y el segundo Inglés, pero sus prosas están compuestas casi exclusivamente de neologismos, o bien, le otorgan significados distintos a los del idioma base a casi todas sus palabras.
Desde el relativismo conceptual, esto no corresponde a un "mal uso" de una lengua, así como tampoco lo pueden ser el coa o los tecnolectos. Un lenguaje no puede ser bien o mal usado, sólo puede ser usado; pero considerando que la función del lenguaje es significar y comunicar; una idioglosia hermética no constituiría un lenguaje, a menos que, existan esfuerzos por traducirlo (como ocurre en las universidades con las idioglosias de Hegel y Joyce, entre otros).
(V) La Idioglosia causa problemas comunicativos con el resto de hablantes de la lengua; asumiendo que la normalización del hablante idióglota no ocurra (que no termine imponiendosele el idioma de los demás con sus usos normales), se podría tratar su idioglosia como Otro Idioma, entonces, se aplicaría una traducción de sus conceptos a los conceptos en Español (que es lo que hacen los catedráticos con Hegel). Si él o los idióglotas deciden definir "vida" como una propiedad discursiva ("X está vivo mientras la comunidad lo recuerde"), los hispanohablantes asumirían tácitamente que el concepto "Vida" en el Idioma Idioglótico tiene que ser traducido al Español, y aunque se escriban igual (homonimia), no significa lo mismo que el concepto "Vida" en Español.
Algo así como "lien" en francés, que significa lazo/vínculo y "lien" en inglés, que significa gravamen/derecho de retención.
Entonces, la frase en el idioma Idioglótico "Pedro está vivo" escuchada por un hispanoparlante se traduciría como "Pedro es recordado". Ambos significados de la palabra "Vida" son igualmente arbitrarios, sólo que uno es de uso social común y el otro sería o bien autístico o bien crearía de pleno la noción de otro idioma y traería consigo la necesidad de traducir.
Si todos los hispanoparlantes (como individuos o como comunidades) a modo de protesta contra la coacción del lenguaje, decidieran redefinir los significados de las palabras existentes en el idioma, se crearían muchos dialectos que progresivamente podrían transformarse en otras lenguas; adquiriendo su propio poder coercitivo y causación descendente para imponer sus significados a los sujetos que sean socializados en estos idiomas. Si esto no ocurre, o bien dejaría de haber comunicación, o habría comunicación mediante traducción, y para la traducción se necesita un lenguaje de base que funcione como hecho social institucional, o sea, que tenga poder coercitivo sobre los sujetos.
4. Conclusión
En resumen, la imposición de significado es arbitraria, pero a su vez inherente al lenguaje, si para algún hablante o grupo de hablantes tiene sentido resignificar un grupo parcial o total de palabras en X idioma, sólo estarían creando idioglosias sectarias, donde eligen voluntariamente no aceptar la traducción al idioma X que resignificaron, o -en el mejor de los casos- crearían otro idioma, y la elección entre el idioma original y el nuevo sería política y pragmática, dado que en cuanto a coersión, ambos serían equivalentes. La comunicación sería posible (aunque engorrosa), solo mediante un proceso de traducción, o bien, que los idióglotas (irónicamente) terminen imponiendole sus resignificaciones a los hablantes comunes.
La TCV, o las teorías representacionales en epistemología son comprensibles en la medida que el lenguaje opera como Hecho Social Institucional y se mantiene lo suficientemente invariable como para que los sujetos puedan entender el significado de palabras y enunciados que nunca antes habían escuchado ni leído. Sí existen consecuencias prácticas (político-sociales) derivadas de la adopción de uno u otro sistema conceptual. Pero el mero hecho de hablar de consecuencias sociales (o sea eficacia causal descendente del lenguaje sobre los grupos e individuos) ya presupone y necesita la adopción de un lenguaje común, este puede ser criticado y reformulado en su uso, en la medida que se advierta donde y cómo un sistema conceptual está afectando y produciendo realidad social.
Referencias:
Bunge (2007). A la caza de la realidad. Capítulo 10.3
Kirkham (1995). Theories of Truth: A Critical Introduction
Lynch (ed.) (2001). The Nature of Truth.
Putnam (1994). Las mil caras del realismo. Conferencia I y II.
Searle (1995). La construcción de la realidad social. Caps 7, 8 y 9.
Vattimo (2009). Adios a la verdad.
Zizek (2009). Sobre la violencia. Cap 2.iii.
No hay comentarios:
Publicar un comentario