viernes, 20 de febrero de 2015

Palabras, objetos, dialectos e idioglosias

0. Introducción: Teorías de la Verdad.
Una discusión tan interesante (para mí, claro) como inútil es la que atañe a las teorías de la Verdad.
Primero, a modo de introducción y para despejar posibles confusiones [Si ud. es familiar con el tema, sugiero saltarse esta introducción], la verdad es un concepto semántico (del significado del lenguaje), no epistémico (de lo cognoscible del mundo) ni ontológico (de lo existente en el mundo). Entonces, Verdad no es sinónimo ni mucho menos idéntico a Realidad. Este último, la Realidad, es un concepto cuya extensión es Ontológica.
Lo curioso del concepto de Verdad es que predica algo acerca del mundo y también acerca de nuestro conocimiento de éste, pero siempre referido a las palabras.
 "El enunciado A es verdadero", desde la teoría Correspondentista (la más usada, o la clásica desde una postura Realista Ontológica y Epistemológica) quiere decir -en su versión genérica- que un enunciado (lingüistico) es verdadero sí y solo sí [syss] se corresponde con el hecho/evento en el mundo al que se refiere.
Ejemplo: El enunciado "Hay un cuy en mi silla" es verdadero syss efectivamente hay un cuy en mi silla.

Esto es problemático por dos razones -genéricas-.
(1) Crítica epistemológica/semántica: No puedo garantizar que "Hay un cuy en mi silla" signifique lo mismo para mí que para cualquier otro sujeto en otro contexto sociohistórico o incluso dentro de la misma cultura.
Esto puede darse tanto si dos sujetos comparten o no el significado de las palabras que contiene el enunciado. [Este es el tema en el que centraré este mini-ensayo]
Un ejemplo de confusión semántica cuando existe significado común: el enunciado "hay agua en el refrigerador" puede ser verdadero y falso según el trasfondo. Con "agua" puedo referirme, en un contexto coloquial a que hay una botella de agua potable en el refrigerador, como revisé el refrigerador y no hay botella alguna, el enunciado es falso. Pero, en un contexto académico, existen moléculas de agua en la lechuga, o bien agua y amoniaco en el mecanismo de refrigeración (o hay H2O sólido en el congelador, aún si el mecanismo de refrigeración utiliza clorofluorocarbonos; en fin, desde esta forma de entender el enunciado, éste será verdadero en [casi] todos los casos).
(2) Crítica ontológica: Que yo pueda percibir sensorialmente y referir semánticamente un cuy en mi silla no implica necesariamente que EXISTE un cuy en mi silla. Puedo estar alucinando, ser víctima del genio maligno o ser un Cerebro en una Cubeta (solo por citar los contraejemplos más clisé).
En técnico: No puedo derivar conclusiones ontológicas de premisas epistemológicas.
No puedo comparar un enunciado con un hecho/evento/objeto (noúmeno, por llamarlo de alguna forma), si públicamente sólo tengo acceso al enunciado, y privadamente, a mi experiencia y conocimiento del fenómeno.